Nueve de enero... alcoba vacía 2013
La primera vez que te vi, recuerdo que en mi mente se hizo un rincón que siempre ha sido de tu propiedad, a pesar de que se fue vaciando, poco a poco, sin noticias de tu existencia.
A lo largo de los años, he aprendido que en la vida no vale la pena echar de menos a las personas que se van, ya que, siempre importará más un buen recuerdo, transmitir una sonrisa, que te pregunten en quien piensas, que ella sea el motivo, no hay que tener un final feliz para conservar la felicidad.
Aprendí que no sirve de nada aferrarse a las cosas que no vas a conseguir, pierdes el tiempo, es algo que jamás llegará para hacerte feliz, asúmelo, no es para ti... pero, no me malinterpretes, nunca dejaré de ver su importancia, eso no es tan fácil, pero no pasó al siguiente capítulo de mi vida.
Ahora reflexiono sobre todas las lecciones que me ha enseñado la vida, me quedo absorto en un vacío existencial donde me da la sensación de que de todo lo vivido... no he aprendido nada.
La experiencia, la madurez, la evolución, conceptos que se
me escapan, contigo me he dado cuenta de que todas esas cosas son meras
palabras, en el rincón siempre queda tú ausencia y, esa misma ausencia, es la
que me recuerda que no dejaste más que una alcoba vacía.
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