Siete de enero... sentido 2013
¿Tiene la vida sentida? No lo sé.
Solía pensar que la vida tenía una razón
de ser, que todos estábamos destinados a algo, que cada uno guiaría su camino
marcado por unas pautas escritas en papiros ancestrales.
Últimamente dudo de mi
propia ideología.
He visto hombres que en su camino se han construido una ruta alternativa, una salida a su extraña y caótica realidad, otros tantos con futuros marcados que se han desviado de la luz a la oscuridad haciendo un borrón en su propia historia perfecta.
No sé cuál es la respuesta y no quiero saberla, pues me he dado cuenta de que en el camino solo hay obstáculos que se atraviesan y, que cada uno a su manera, busca la solución para sortearlos o se da de lleno contra ellos, la fortaleza está en levantarse de las caídas, en escuchar los sonidos que te rodean, en intentar sonreír por lo que somos, sobre todo vivir cada etapa disfrutando del regalo que representa el presente.
Ahora entiendo que en la vida no hay que
tener miedo, todos envejecemos, todos cambiamos, pero no hay que estar triste
porque se esfume la juventud, pues ella como la vejes, son efímeras y hay que
disfrutar de la segunda como disfrutaste de la primera, que lo sueños que
creíamos ser nuestros cuentos felices, se pueden transformar y ser lo que nunca
pensaste, pero ¿Quién sabe? Tal vez siempre fue lo mejor.
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