Cuatro de enero... almohadas 2013

El día comenzó entre ladridos de metal en movimiento, voces de personas que cruzan sus caminos juntos, pero distintos, el sonido de los pájaros entre naturaleza contaminada, el día a día de la ciudad que tanto me agobia.

El día avanzaba y el sueño se hacía de rogar, pues ya eran más de cuarenta y ocho horas sin llamar a mi puerta... 

El día se tornaba largo, entre traumas y distopías, hasta que en mi pantalla de ordenar, entre pixeles, encontré aquel antiguo delirio, que me inspiraba admiración y censura, encontrarla pareció fruto de un destino incierto, su presencia siempre me ha generado desconcierto.

Horas más tarde entre sabanas nos encontrábamos, sin pudor, sin remordimientos, solo dos cuerpos que se entrelazan al unisonó de un movimiento, mis manos recorrían lentamente su silueta carnal, reconocimiento el paso del tiempo, desdibujándola por mis recuerdos sobre ella, palpitando entre sudores que recordaron mi primera vez, la emoción, el morbo, todo mi cuerpo se perdía entre su dulce voz que yacía entre acordes de sensualidad por el placer que da el amor convexo, el delirio del recuentro, y así mi día acababa entre jirones y una canción desafinada en aquella cama donde lo único que sobraban eran las almohadas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nueve de enero... alcoba vacía 2013

Siete de enero... sentido 2013

Diez de enero... eres 2022